« La clase obrera, su rol y su misión actual. Las tareas y
las experiencias concretas del Partido Comunista en la
clase obrera y en el sindicato» Bruselas, mayo del 2008
Tras un intercambio de experiencias y de ideas y tras discusiones sobre la situación actual y los problemas de la clase obrera, su composición, su rol y sus luchas, los ataques contra sus derechos y sus conquistas, el papel de los sindicatos y las tareas de los partidos comunistas en la clase obrera y los sindicatos, nosotros, los participantes del 17 Seminario Comunista Internacional reunidos en Bruselas, hemos llegado a las siguientes conclusiones generales:
1. A lo largo de los últimos treinta años, la clase obrera ha sufrido cambios significativos en su número y composición, pero sigue manteniendo su papel histórico de sepulturero del sistema capitalista.
El desarrollo vertiginoso de la informática y de las telecomunicaciones ha inducido cambios en el proceso de producción. El capital lo aprovecha para administrar en tiempo real operaciones industriales y financieras mundiales, para introducir sistemas de producción flexibles y para dividir el proceso productivo en una red de subcontratas. Esto ha aproximado, en muchos campos, el trabajo manual e intelectual.
La reestructuración capitalista se traduce en una movilidad acrecentada de la producción con sus cierres de empresas y re-localizaciones. La clase obrera también se ha vuelto más móvil y los flujos migratorios siguen la demanda de la fuerza de trabajo de los capitalistas, con la esperanza de los trabajadores de un mejor futuro. Sin embargo, el capitalismo monopolista permite los flujos migratorios únicamente cuando son de su interés, reprimiendo e ilegalizando cualquier otro tipo de migración. El trabajo precario, el sub-contrato y los contratos de duración determinada, las interinidades y el trabajo clandestino se han generalizado. Algunos triunfos importantes de la clase obrera, como la jornada laboral de ocho horas, se han desmantelado por el aumento de la jornada de trabajo y la generalización de las horas extras. El fenómeno de los trabajadores pobres se está extendiendo también en los países mas desarrollados.
Al mismo tiempo, algunos de los principales logros de la clase obrera han sido destruidos por la mercantilización de los sistemas públicos en los ámbitos de la enseñanza, la salud y los servicios sociales. La reestructuración capitalista que siguió a la explosión de la crisis mundial de los años 70 se concentró en los servicios públicos y en los bienes colectivos. La propiedad pública se malvende al sector privado. Ahí se aplican los métodos de la administración privada y las condiciones de trabajo se han vuelto más estresantes. Es el caso del personal de los hospitales, los empleados del servicio postal, el transporte urbano y los ferrocarriles, los educadores, etc. Las palabras que se oyen no son ahora “servicio al publico” sino “rentabilidad”, no “usuarios” sino “clientes’’.
La victoria de la contrarrevolución en los países socialistas de Europa del Este y en la Unión Soviética ha provocado una agresividad sin límite de los capitalistas y de los gobiernos burgueses, quienes ya no temen al efecto de “contagio”. Esto ha generado un ataque general a las conquistas sociales, un atentado a los derechos democráticos y sindicales, una degradación de los estatutos, de las condiciones de trabajo y de vida en el mundo entero.