CON EL ESPIRITU REVOLUCIONARIO DE NUESTROS HEROES |
La conmemoración de la Matanza de Corpus Cristi representa un momento para volver a las raíces del rodriguismo, a sus aspectos fundamentales que nos dan una historia, una identidad y un futuro como idea y acción revolucionaria. El Rodriguismo es fundamentalmente la aplicación de una idea o una política en un contexto y mediante un instrumento político concreto, que es el FPMR. El carácter y contenido del Rodriguismo en el presente está dado por su Proyecto Político de carácter patriótico, popular y revolucionario, que en la actualidad se propone la reconstrucción de Movimiento Popular, como eslabón fundamental en la generación de una correlación de fuerzas sociales, políticas y militares que logre disputar el poder a las fuerzas dominantes. El Proyecto Político sancionado en 2003 fue el resultado final de un proceso de varios años de reflexión, análisis crítico y autocrítico de la realidad internacional, nacional y de la propia organización, proceso de discusión muchas veces incomprendido o mirado con escepticismo y desdén en sectores de la izquierda revolucionaria o incluso de nuestra propia militancia. En momentos de atomización del mundo social, la reorganización del rodriguismo y de la izquierda revolucionaria no podía hacerse solo en torno al activismo contingente, o bien en el anclaje localista o generacional sin perspectiva nacional, y lo que es peor haciendo de los defectos virtudes -como el espontaneismo, el basismo, el antipartidismo genérico, etc.- es necesario contar con una teoría, una estrategia y un instrumento político coherente, desafíos que enfrentaron tanto el Proceso de Discusión como el Primer Congreso del FPMR. En dicho evento, el Frente sanciona su Proyecto Político, así como una serie de políticas particulares para el período, como la Política de Organización, Política de Masas, Militar, Internacional, etc. La etapa de implementación del Proyecto se ha realizado en momentos en que recién comenzaban a apreciarse los intentos similares de otros proyectos de construcción política revolucionaria, que hasta ese momento no habían abordado en forma consistente la elaboración de un proyecto y una estrategia y táctica para el periodo, y que recién en el ultimo tiempo han empezado a tomar estas definiciones. Es necesario constatar que el Proyecto Político como contenido y también como concepto o categoría, incluso en la labor de agitación y propaganda, ha cumplido un rol aglutinador, que ha dado un sentido de identidad al rodriguismo de hoy, que no depende ya únicamente de aspectos generales como nuestra historia o una mística derivada del accionar en otros períodos. En todo caso este no es un “recetario magistral” que da todas las respuestas para el quehacer en este período, es más bien una brújula, una guía que exige una aplicación creativa, flexible y audaz dentro de sus parámetros y objetivos generales y particulares, es decir la línea política a escala nacional, zonal, territorial e incluso de cada rodriguista, o sea desarrollarlo y enriquecerlo en la práctica. Hoy en día, el FPMR se encuentra preparando su Segundo Congreso, cuyo objetivo general como sabemos es intervenir nuestro Proyecto para hacerlo avanzar, para afinar nuestra estrategia y táctica, hacernos cargo de los cambios de escenario que la situación política ha ido generando, y cualificar nuestras capacidades de conducción, las líneas de trabajo, la construcción de fuerzas, lo mismo la vida interna del FPMR en su rol instrumental y organizativo Después las últimas elecciones presidenciales, nos encontramos en un momento de continuidad y cambio en el período, en la forma como los sectores del bloque dominante siguen enriqueciéndose a costa del sometimiento y explotación del resto de los chilenos. Hoy es otra fracción burguesa la que está a la cabeza del Estado. El nuevo gobierno, con un contenido autoritario y demagógico pretenderá profundizar aun más el Capitalismo en Chile. Las diferencias con la etapa anterior es que el capitalismo hoy no dispone de una base material o un consenso social tan estable como consecuencia de la crisis mundial del sistema y sus efectos en la mayoría de la población, agréguese a esto las grandes consecuencias que ha dejado el terremoto y posterior maremoto en la zona centro y sur del país. Por lo anterior, es la necesidad urgente de Piñera de revivir la “política de los consensos” o el mentado “gobierno de unidad nacional” en función de ampliar su base de apoyo, para poder llevar adelante en el actual contexto social y político las medidas que permitan materializar y profundizar el proyecto y los objetivos de los patrones. En el país este período se caracteriza más bien por los cambios de correlación de fuerza dentro del Bloque en el Poder, y no tanto por los que se han producido en el campo popular. Este cambio en el período no sólo ha expuesto la crisis de la Concertación, sino también las limitaciones políticas de la izquierda revolucionaria, incluyéndonos a nosotros, que aún no hemos sido capaces de levantarnos en forma efectiva como protagonistas o alternativa de organización a escala nacional para la lucha por las demandas populares en cada sector social, donde todavía debemos enfrentar problemas o deformaciones como la grandilocuencia, la autoreferencialidad, la confusión entre las necesidades, medios y ritmos de la construcción de base y la agitación contingente, la relación entre lo local y lo central a la hora de aplicar la línea política general, etc. Asimismo, se puede apreciar cómo mas de alguna vez hemos reproducido los mismos vicios que se critican al reformismo, es decir caer en una forma de hacer política cupular o aparatista, que asume la representatividad de un movimiento social que está más bien en los papeles que en la realidad, o bien en un sector o territorio muy específico, el cual se extrapola a escala nacional. Esos son algunos de los desafíos y perspectivas que en nuestro Segundo Congreso debemos enfrentar en nuestra reflexión, nuestros debates y propuestas. Para ser auténticos protagonistas en el marco del proyecto se necesita no solo el manejo cabal del mismo sino también la capacidad de hacer propuestas que lo cualifiquen, esto quiere decir que el tipo de organización y de militante que necesitamos debe tener una disciplina conciente, una disposición por el estudio y el trabajo, es decir no buscamos crecer a partir de sumar numéricamente gente a la organización sino de integrar compañeros y compañeras a la misma y su política. Resulta relativamente fácil afirmar estos criterios en lo teoría, pero otra cosa es llevarlos a la práctica, y en esta etapa hemos apreciado la permanente tensión entre estos aspectos. Debemos tener claro que el camino es largo, y que debemos recorrerlo con constancia y serenidad, sin dejarnos desviar por las luces de bengala coyunturalistas o reformistas. Recordemos a Marx, cuando advertía que “Para nosotros no es cuestión reformar la propiedad privada, sino abolirla; paliar los antagonismos de clase, sino abolir las clases; mejorar la sociedad existente, sino establecer una nueva.” A 23 años de la caída de nuestros hermanos combatientes, reafirmamos la firme voluntad de los rodriguistas de seguir en la senda patriótica y revolucionaria que ellos nos señalaron, y uno de los mejores homenajes que podemos hacer es la realización exitosa de nuestro Segundo Congreso, superar los obstáculos y las dificultades que tanto desde afuera como desde nuestro propio seno hemos encontrado, el legado de nuestros héroes no es una mística abstracta, sino una conducta concreta que busca enfrentar y resolver las dificultades situando toda la problemática en la perspectiva de la organización y su proyecto revolucionario; todo lo que tengamos que discutir situarlo en dicha perspectiva y en el proceso global. Hasta lo más difícil, si nosotros situamos este problema en la perspectiva, se puede simplificar y resolver. Por lo mismo Rodrigo dijo: “...cada uno se va perteneciendo menos a uno mismo. Cada uno de nosotros va siendo menos dueño de si mismo, y cada vez la vida de uno va siendo de la organización, de la causa. Pero para poder decir eso hay que situarse en la perspectiva; y eso soluciona una serie de otros problemas que tenemos, cuestiones que arrastramos y que yo veo con entusiasmo que las vamos resolviendo, pero que aún nos falta mucho a todos.” Firmes con nuestro II Congreso, Hasta Vencer o Morir! Dirección Nacional Frente Patriótico Manuel Rodríguez Santiago Chile, 15 de junio 2010 |
