GOBIERNO DE LA UNIDAD POPULAR

Fuente: estracto documento base Preproyecto FPMR.





Para que las fuerzas populares lograran conquistar una parte del poder político en 1970 fue necesario recorrer todo un largo camino de luchas sociales y políticas desde el siglo XIX hasta llegar a las determinantes décadas del 50 y 60. Durante el período desde 1952 hasta 1970, las fuerzas populares vivieron las experiencias del Gobierno “justicialista-demagógico” de Ibañez (52-58), la del Gobierno reaccionario de Alessandri Rodríguez (58-64) y la llamada “Revolución en Libertad” del Gobierno demócratacristiano de Eduardo Frei (64-70).

Durante estos casi veinte años los partidos populares irían perfeccionado su estrategia política, las masas irían incorporándose paulatinamente a todo este proceso, sometiendo esta estrategia a la posibilidad de lograr su objetivo en cada una de esas tres elecciones presidenciales, acumulando y midiendo en cada elección del poder legislativo y en las municipales que se realizaron en el transcurso de esos 20 años.

Los procesos electorales durante esos 20 años eran un fin en sí y el inicio para comenzar las transformaciones que proyectaban los partidos populares. La responsabilidad en la conducción de este proceso estubo en manos del Partido Comunista y del Partido Socialista. Los éxitos y fracasos son de ambos partidos, ambos populares.

Es en el terreno económico donde se definen los intereses en disputa. Los fundamentos económicos del proyecto de lo que se denominó “La vía chilena al Socialismo” responden a un análisis objetivo de la concentración de las riquezas básicas, la gran propiedad industrial, energética, transporte, agrícola, financiera, y de servicios en manos de transnacionales norteamericanas y en un reducido grupo oligárquico nacional. Esto determinaría algunos contenidos del programa de la UP para esta etapa.

La evaluación del gobierno popular como complejo fenómeno político-social en la historia de las luchas de clases en Chile, visto desde sus múltiples aristas que involucraron a todo el quehacer del país, lo sitúa en uno de los hitos más relevantes en este prolongado camino por alcanzar la justicia social.

Al revisar los cambios que se lograron en el orden político, social y económico, lo ubican en el momento donde se ha ejercido la democracia más avanzada en la historia del capitalismo subdesarrollado y dependiente que hasta hoy impera en Chile.

El ejercicio de la democracia se expresó en el apoyo al contenido del programa de la Unidad Popular, a través de tres eventos electorales. Las elecciones presidenciales de 1970 con un 36,3%, las municipales de abril de 1971 con un 50,86% y las parlamentarias a seis meses del golpe de Estado de 1973 con un 43,4%. Primera vez en la historia de los gobiernos chilenos que se registra tal ascenso posterior a ser elegido No hubo ninguna otra fuerza política que concertara mayor apoyo, clara muestra de democracia, de acuerdo con la interpretación y empleo de parámetros de las democracias burguesas.

Los sectores populares organizados ejercieron democracia participativa en la “batalla por la producción”, los comités de autodefensa, los cordones industriales, las juntas de vecinos, en los sindicatos, en las cooperativas campesinas, en los trabajos voluntarios de la juventud, en los centros de alumnos, en sectores profesionales. El rasgo distintivo de este protagonismo lo da el contenido de las transformaciones sociales, políticas y económicas por las que se  luchaba; en la conciencia social de esas mayorías organizadas estaba el concepto de revolución y la clara perspectiva al socialismo.

La capacidad de organización, los valores incorporados en esta inédita experiencia, demuestran que a pesar del inmenso poder desplegado por el imperialismo y la oligarquía  para ganarse o neutralizar la conciencia de las masas populares, estas emprenden magnas tareas si son sujetos protagonistas de los cambios.

El Gobierno como tal, la disputa por el poder en el marco predeterminado por los partidos populares, las transformaciones realizadas en todo orden, el grado y calidad del compromiso popular, su derrota, y fundamentalmente, en lo que devino el país posterior a 1973, indican que es en este período donde se encuentran razones principales que explican la actual situación de las luchas de clase en el país.

El Gobierno Popular, siguiendo su programa, nacionalizó la totalidad de las riquezas naturales del país, la gran minería del cobre, del hierro, del salitre, del carbón y del cemento; fueron recuperadas setenta de las más grandes empresas monopólicas. El Estado controló más del 90% del crédito asumiendo la dirección de 16 bancos de 18 en el país, aseguró el comercio exterior tomando el control de más del 90% de las exportaciones y el 60% de las importaciones.

El Gobierno Popular afectó el corazón de los intereses del imperialismo en Chile y de la oligarquía nacional. La profundidad de estas transformaciones para esta etapa quedaría demostrada en 1972 cuando más del 50% del P.N.B. correspondía al sector estatal y desaparecía el latifundio en el país, alterando significativamente las relaciones de producción, elementos sólo concernientes al terreno económico.

En todo el proyecto del Gobierno Popular está inscrita la teoría del poder y la particular “vía no armada” para la consecución del mismo como instrumento para lograr la revolución en sus dos etapas; es un error aseverar que no existía definición acerca del poder. Las causas de la derrota de este proceso la debemos encontrar en la interpretación de “esa realidad particular de Chile” que determinó que era posible que se llegara al socialismo absolutizando esa vía para la toma del poder. Estas deformaciones datan desde 1952 con antecedentes que se arrastran desde la fundación de los partidos populares conductores de ese proceso.

Esta interpretación de nuestra realidad indujo a una insuficiente previsión de las respuestas que daría el imperialismo y las clases dominantes ante tan profundo cambios. La historia chilena era inequívoca, la experiencia internacional no dejaba dudas en cuanto a la profundidad y violencia de las respuestas de las clases dominantes y el imperialismo, la ciencia social era exacta en los principios generales que rigen a las revoluciones.

El Golpe y la organización del régimen dictatorial

El golpe de Estado de Septiembre de 1973  intentó destruir de raíz todas las bases políticas, institucionales, sociales, orgánicas y morales que los sectores populares construyeron a lo largo de décadas y que se consolidaban en esa inédita experiencia del Gobierno de la Unidad Popular de 1970 a 1973.

El carácter del golpe jugó una decisiva influencia en el desmantelamiento inicial de todo el andamiaje partidista de izquierda y del tejido social organizado hasta ese  momento. Nunca los partidos y los sectores organizados habían experimentado tal embestida en la lucha de clases, las direcciones de estos partidos jamás previeron que la respuesta del enemigo de clases y del imperialismo iba a tener tal grado de profundidad y violencia armada.

Esta objetiva realidad dilataría el restablecimiento de la capacidad de respuesta social organizada y a los partidos revolucionarios se les hizo lento y complejo el rediseño de sus políticas para combatir tan inesperada situación.

El neoliberalismo y la Doctrina de Seguridad Nacional son los pilares del pensamiento ideológico de la dictadura. El  grupo  de “Los Chicago Boys” junto a sectores nacidos del movimiento gremialista de la ultraderecha, impondrían una concepción ideológica extrema al país, que, coludidos y al amparo de la dictadura, sometían al hombre a una filosofía individualista, maximizador de las utilidades que actúa en un espacio social determinado por las leyes del mercado libre y competitivo. Se organiza así todo un proyecto de desarrollo nacional que abarcaría a todo el quehacer de la sociedad donde el Estado  funciona por imperativos de la eficiencia económica.

En general, toda la concepción aplicada colocaría al país en un desarrollo articulado hacia afuera, en detrimento del mercado interno y de su desarrollo integral; éste se estructura básicamente en relación con la producción minera extractiva y las vías de exportación, la agroindustria frutera, la explotación de madera y pesca.

En esta etapa las manifestaciones de lucha social son menores concentrándose en reclamos ante tantos derechos conculcados, y se transformarían en hilo de unión con la ofensiva social posterior al 80.

· Antecedentes biográficos de Allende
· Allende: breves rasgos de su vida política
· Gobierno de la uniodad popular
· 1er Discurso 1970
Triunfo de la Unidad Popular
· Vigencia de Salvador Allende