INCIDENCIA DEL CORPUS CHRISTI EN EL PROYECTO (parte II)
A pesar del golpe asestado que significó la perdida de acerados combatientes rodriguistas, no se extinguieron las ideas ni se frenaron las acciones, pues contrariamente a lo que pretendió la dictadura, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez  reafirma su independencia, y en respuesta a la bestialidad y saña con que fueron ejecutados los patriotas del Corpus Christi, y la desaparición de 5 compañeros vinculados de una u otra forma a la organización (Julio Peña, Julio Muñoz, Alejandro Pinochet, Gonzalo Fuenzalida y Manuel Sepúlveda), se efectuó “La Operación Príncipe”, el secuestro del Coronel de Ejército Carlos Carreño, tarea encomendada a las unidades especiales “Ignacio Valenzuela”, situación que se extendió por tres meses, hasta que fue liberado en el marco de nuestro IV aniversario, a cambio de la entrega de alimentos, ropas y materiales de construcción a las poblaciones a modo de “pago por rescate”.

Como conclusión de esta etapa definimos nuestra autonomía e insistencia en mantener en alto los aspectos combativos que se destacan en la entrega de los 12 compañeros que a esa fecha cumplían labores políticas y militares importantes para la continuidad de la lucha y la organización.

Por ello surge con mucha fuerza la necesidad de la entrega, la disciplina y  la moral, en un contexto que dichos factores se venían diluyendo junto al apaciguamiento programado de la lucha combativa de masas por parte de los sectores conciliadores, por lo tanto fue fundamental para la vida de la organización, resaltar estos contenidos por sobre la necesidad de teorizar nuevas políticas, todo por la celeridad de los acontecimientos y las concepciones ideológicas que el rodriguismo sostenía aún de la Política de Rebelión Popular.

Como resultado a esta realidad el frente busca dar una propuesta organizativa a través del Rediseño Político y por otro lado sostiene el combate mediante una estrategia militar como fue la GPN, donde no solo estaba el sello de Raúl, sino la presencia mística de los combatientes caídos ya que sus nombres coronaron varias acciones que enriquecieron a la organización en la lucha antidictatorial, una vez cerrada esta etapa y en un nuevo escenario político a nivel global, la organización inicia una de las etapas más críticas de su historia, situación que logra superar gracias al inicio del Proceso de Discusión Interna en los 90s, para pasar luego de varios años a la política de Reorganización del Rodríguismo, la cual permitió concluir en el 2003 con nuestro actual proyecto político (el Primer Congreso del FPMR).

En este extenso periodo de debate se establece también la necesidad de guiar la construcción de políticas por dos grandes vías: la inserción del Frente en la vida política publica después de años de clandestinidad, y el rescate histórico de nuestra experiencia de lucha; la primera fue la que impulsa el quehacer territorial como eje social de una propuesta desde el campo popular; y la segunda, el ejercicio abierto de la lucha política e ideológica en la defensa de la idea y la acción revolucionaria, de los hitos que marcan la historia combativa de nuestro pueblo y sus héroes.

Con Corpus Christi desarrollamos varias iniciativas según fuera el contexto: en un primer momento como era lógico, la defensa moral, digna y patriótica que impulsó Raúl al conocerse el hecho. Posteriormente comenzado los gobiernos civiles rescatando su carácter de luchadores y luchadoras por un cambio revolucionario, buscando romper con la idea lastimera en que la izquierda tradicional quiso sumir a la mayoría de los caídos, el eterno velatorio que ya había logrado generar a partir de los muertos y desaparecidos del periodo pos Golpe. Posteriormente a esta línea, se generan las condiciones para ligar la experiencia del Corpus Christi al nuevo proyecto que los rodriguistas impulsábamos desde la base social (muestras itinerantes, actos, marchas, etc.) intentando reflejar a nuestro pueblo en cada uno de los combatientes caídos, para demostrar su humanidad y consecuencia clasista, bajándolos de los altares o santuarios  que muchas veces cometemos el error de poner a los revolucionarios como decía el Che. Todo ello sin renunciar a que se logrará algo de justicia dentro de la legalidad burguesa, y en apoyo a los familiares para que los criminales paguen de una u otra forma, distantes de las condiciones de justicia popular que ejerció el Frente cuando el momento lo ameritó.