RAUL PELLEGRIN. el Comandante “José Miguel”
“Pertenecemos a una generación que debe entregar mucho
más que otras para alcanzar la Libertad!”
Raúl Alejandro Pellegrín Friedmann, nace el 28 de octubre de 1958, en el barrio Independencia de Santiago. Fue el segundo hijo del matrimonio conformado por Raúl Pellegrín Arias y Judith Friedmann. Tenía solo dos años cuando sus padres partieron a colaborar con la construcción del socialismo en Cuba. Al regreso de esta primera estadía que se extendió por 4 años, “Raulí”, como lo llamaba cariñosamente su familia, inicia sus estudios primarios en la Alianza Francesa, destacándose por su disciplina y gusto por los deportes, especialmente la natación.
Desde joven Raúl no sólo comenzó a cultivar el “ingeniero de almas” que confidenció quería ser a su Padre, sino también a mostrar tempranamente la posición política que luego logra sintetizar en los cortos pero intensos 30 años que le tocó vivir. Un amigo de la infancia lo describió así: “Ya había desarrollado su alma de líder en pleno colegio, y conocía muy bien los recovecos del poder y cómo subsumir todas las adversidades, pero su alma vibrante y su sentido del humor universal podía contra todo y contra todos, aunque escondía al más solitario de todos los hombres en el mundo, ya que él fraguaba en su interior su retiro de la vida burguesa casi como una dulce condena que nos estremecería a todos años después” (1).
Con precoces 13 años ingresa a militar en las Juventudes Comunistas durante la Unidad Popular, realizando trabajos voluntarios y actividades en favor del gobierno de Salvador Allende. Al precipitarse el Golpe Militar cursaba tercero medio. Su familia se ve obligada a pedir asilo en la Embajada de Alemania Federal, saliendo al exilio directo a Frankfurt gracias a un “salvoconducto de gentileza” que extendió la dictadura debido a las presiones internacionales. Allí terminó su colegio y comenzó a estudiar Ingeniería Electrónica, destacándose en su capacidad para aprender rápidamente el idioma alemán, junto con demostrar dotes artísticas en el conjunto folclórico Víctor Jara.
En marzo de 1976, la familia Pellegrín Friedmann decide volver a Cuba, lugar donde Raúl ingresa a la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de la Habana, siguiendo el proceso que muchos otros jóvenes de izquierda desde mediados de los 70 venían haciendo. Tenía 16 años y estudios de ingeniería no terminados. Era un joven de contextura gruesa, estatura baja, tez blanca y ojos claros, cuya corta vida ya estaba determinada por una firme posición. Tanto es así, que cuando Fidel puso a disposición de los estudiantes chilenos la posibilidad de formarse militarmente, este junto a muchos de sus compañeros dieron un paso adelante, dispuesto a asumir el trascendental desafío y los costos que la nueva vida le depararían, lo mismo que sucedió a la mayoría de los oficiales salidos de esta promoción y que hicieron historia después en el FPMR.
Egresado a fines de 1978 como Subteniente de las FAR, viaja junto a otros oficiales chilenos a Nicaragua para integrarse a la columna internacionalista formada para combatir la dictadura somocista en el Frente Sur, ““Benjamín Celedón”, compuesta por combatientes de distintas nacionalidades: argentinos, uruguayos, salvadoreños, gualtemaltecos, y que respondían a diferentes organizaciones revolucionarias, muchas de ellas con grandes diferencias de orden estratégico y táctico en cuanto a los caminos de la Revolución, pero dispuestos a asumir un mando único y con jefes designados por sus capacidades, más que por cupos partidarios o nacionalidad.
En Nicaragua Raúl parte en un primer contingente de cerca de treinta hombres, una brigada constituida en su gran mayoría por nicaragüenses y tan sólo seis chilenos. Ésta era parte de una unidad independiente que por su nivel de especialización en cuanto al uso de medios artilleros, tanto terrestres con antiaéreos, estaba subordinada directamente al Estado Mayor del Frente Sur. Los requerimientos de la lucha y la necesidad de ampliar la experiencia en función de los futuros enfrentamientos en Chile, determina a los oficiales chilenos a asumir la mayor cantidad de responsabilidades en la guerra, sea en el plano logístico, como de operaciones especiales y en las propias columnas guerrilleras. Por lo mismo, “Benjamín” -nombre de Raúl en Nicaragua-, aceptó gustoso la jefatura de una de las columnas principales de este frente de combate.
Un ex comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Nicaragua, lo describía de la siguiente forma: "En ese tiempo lo nombraron asesor de la Segunda Región Militar. Era un hombre de tremenda nobleza, puro e inteligente. Muy creativo y con tremenda disposición para el trabajo. Se casó con la capitán Francisca Herrera, con la cual tuvo una hija, Carla Iskra. El ayudó mucho a la formación combativa de nuestras tropas".
La experiencia en Nicaragua fue determinante en el pensamiento de Raúl y el núcleo de oficiales, que en ese tiempo se identificaban plenamente con la política de la Rebelión Popular del PC, como línea que permitiría resistir y enfrentar en todos los terrenos y a través de todas las formas de lucha al Terrorismo de Estado que asolaba nuestro país. Por aquel entonces, este contingente organiza un colectivo que periódicamente elaboraba propuestas e iniciativas para el proceso en Chile, donde sobresale nuevamente “Benjamín” por su responsabilidad, consecuencia y aporte teórico, por lo cual es promovido a la dirección política partidaria en Nicaragua; luego entraría en la propuesta de diez cuadros realizada a la dirección del PC para ingresar a Chile y abordar la construcción militar. Así Raúl Pellegrín se proyectaba como un gran conductor y organizador. El desarrollo del FPMR tanto en sus aspectos políticos como operativos se relacionaría después directamente con su figura, transformándolo en los hechos en el autentico creador de la organización.
Por ejemplo como jefe del Frente, su rol fue mucho más allá de los requerimientos operativos de un aparato, con sus convicciones fortaleció la Política de la Rebelión Popular, y a su vez, creo un nuevo pensamiento-conducta que rebasarían con creces está política y finalmente serían el factor determinante para distanciarse del PC: el Rodriguismo.
Entre 1983, fecha de surgimiento oficial del Frente, y 1986, el “año decisivo” declarado por la Rebelión Popular de Masas, Raúl Pellegrín no sólo participó activamente en la elaboración e implementación de la política destinada a desestabilizar y derrocar a la dictadura, sino también por ser miembro de la Comisión Militar tuvo involucrado en las decisiones más transcendentales para poner término a la tiranía: Carrizal, el atentado a Pinochet y la gran cantidad de acciones armadas y actividades de autodefensa de masas que acompañaron las protestas populares contra el régimen criminal. Este fue el rol integral que tocó cumplir a “José Miguel” o Rodrígo como dirigente máximo del FPMR, nombres de batalla con los cuales rubricó su andar por todo el territorio nacional.
En el año 1987, debido a diferencias insalvables, el FPMR con José Miguel y la mayoría de la jefatura y combatientes que lo integraban, rompen con el Partido Comunista, dando inicio a una vida independiente (o autónoma como fue catalogado por la prensa, aunque el Frente nunca se puso este apelativo). La causal de esta decisión tiene que ver con las medidas encubiertas de la dirección comunista para poner fin a la Política de Rebelión Popular y el Frente. Ciertamente entre el PCCh y FPMR se venía decantando concepciones divergentes respecto al conflicto en el país y las posibles salidas, cuestiones que nunca fueron discutidas al interior de la instancia partidaria, pues las medidas unilaterales de su dirección ya habían cerrado cualquier posibilidad de debate, como lo describió José Miguel en un informe interno del Frente, donde declaraba: “La hora es difícil, nos obligaban a dar un paso que implica asumir responsabilidades que debía asumir Ajedrez (PC); pues si Ajedrez se la jugara "de verdad" por la Rebelión Popular y la Sublevación Nacional, impulsara su Política Militar, sus milicias, se propusiera e impulsara con fuerza la movilización, ningún sentido tendría otra fuerza revolucionaria en la sociedad Chilena”. (Ver documento: ruptura del FPMR con el PC, escrito por Raúl Pellegrín en junio de 1987)
El escenario para iniciar este nuevo camino fue inmensamente desfavorable para el Frente (1987-88). Raúl hizo grandes esfuerzos por dotar este paso con contenidos políticos y organizativos, como el “Rediseño Político” (ver documento en página principal), pero la realidad resultó mucho más compleja. Al retroceso y estancamiento de la movilización antidictatorial debido a las tácticas conciliadoras con el régimen y su modelo, -de lo cual la socialdemocracia y la izquierda tradicional fueron copartícipes-, se sumó la represión selectiva (Matanza de Corpus Christi) y las maniobras del PC por desacreditar e impedir que la organización se proyectara autónomamente (creó el FPMR-partido, que luego paso a llamarse Movimiento). En este contexto se desarrollaron dos acciones inequívocas en cuanto al mensaje de independencia política y decisión de lucha: la toma de 7 radio emisoras y la Operación Príncipe (secuestro del Coronel de Ejército), en el segundo semestre de 1987.
En 1988, como respuesta al momento político surge la estrategia de Guerra Patriótica y Nacional (GPN), que buscaba promover un salto cualitativo en los combates populares ante la consumación de la impunidad y consolidación de la institucionalidad impuesta por Pinochet (triunfo del “No”). La GPN era una extensión y profundización de la PRP, donde se asume un concepto de poder que no tenía esta última y la derrota no solo moral de la dictadura; claro que sin percibirse aún la magnitud de la fase reaccionaria en la que entraba la política nacional, ni menos lo que deparaba el cambio de época que significo la crisis de la idea y la acción revolucionaria desde Nicaragua hasta la propia Unión Soviética, pocos años después.
Estos fueron los fundamentos de la irrupción guerrillera en Los Queñes y otros tres poblados en el marco de la estrategia de GPN, donde Raúl Pellegrín y Cecilia Magni, Tamara, serían capturados tras un inmenso operativo policial, torturados y luego arrojados a las aguas del Rió Tinguiririca, a fines de octubre de 1988. A partir de ahí, su proeza a constituido un ejemplo de consecuencia y dignidad junto a otras y otros grandes luchadores por la libertad y la justicia en nuestra patria, porque no fue un sacrificio en vano.
1) Benjamín Galemiri, dramaturgo chileno, del libro “Mi hijo Raúl Pellegrín, el Comandante José Miguel”, escrito por su madre Judith Friedmann, publicado en octubre de 2008 por LOM Ediciones.
