Respuesta sindical a la propuesta de votar en segunda vuelta.

Tres dirigentes sindicales: Orieta Fuenzalida, Saúl Vargas, Horacio Díaz de la corriente sindical autónoma e independiente hemos
respondido haciendo hincapié en demostrar que no solo existen alternativas electorales, sino que sea cual sea el próximo gobierno, nuestra
suerte como trabajadores depende de otros factores mucho más importantes.















Orienta Fuenzalida
Dirigente de la Asociación de Funcionarios de la Dirección del Trabajo.

Soy dirigente social, de izquierda (si eso es algo en estos días), mi frente de acción es el sector público. En la coyuntura político-electoral
hablo por mí, no tengo mandato especial de mis asociados para representarlos, es mejor en estas cosas que cada cual hable por sí mismo.

La verdad, es que preferiría no estar inscrita, para no ser parte de este baile remozado, que se repite cada cuatro años, llamado el “mal
menor”. Pero lamentablemente tengo que votar y lo haré con libertad y plenamente conciente. No, no votaré por Piñera, pero tampoco lo
haré por Frei, ya que soy parte de ese mundo de seres excluidos, algunos anulados y otros tantos humillados en el cotidiano devenir de la
“dictadura de los buenos”, digo, de la Concertación.

Entonces, cuando Manuel (Cabieses -director del periódico Punto Final) escribe esta invitación a ‘ir por más’, haciendo un símil con lo
ocurrido en 1970, lo que uno ve es que no hay espacio para poner condiciones, ya está todo cocinado o en vías de cocinarse entre las
cúpulas políticas de la concertación y MEO. El PC, con el pacto por omisión y su ganancia de 3 diputados, ya se dio por pagado. Si el costo
fue claudicar, ellos tendrán sus explicaciones (sendas explicaciones).

Pero Manuel es otra cosa, no es el PC, sin embargo, esta solitaria invitación, destinada a pasar un aviso sobre los grandes temas que nos
gustaría que el próximo gobierno encarnara, no es más que un intento por persuadir a sectores descontentos, a los que no es suficiente
decirles que la derecha es mala y perversa. Es un buen intento, pero no tiene sustento social, no le lleva fuerza detrás, pasa a ser parte de
este coro que clama votos para Frei.

En la ANEF, con Bachelet, siendo candidata a la presidencia, se suscribió un protocolo de acuerdo para terminar con la precariedad del
empleo en el sector público, el que no se ha cumplido, y no se va a cumplir. Hemos vivido de promesas; son cientos los protocolos de
acuerdo que no se han cumplido, cada paro tiene detrás la traición a la palabra empeñada. Por lo que no dificulto, que se firme un Gran
Pacto “con los sectores progresistas”, claro que una vez en el poder, se archivará, a menos que las personas se levanten en grandes
movilizaciones sociales y hagan cumplir por la fuerza lo acordado en el fragor de la campaña, ya que para los excluidos, nada es gratis, todo
tiene su costo.

Las pequeñas y grandes conquistas sociales, han sido proporcionales al nivel de lucha, organización y unidad, con que se han articulado las
demandas.
¿Entonces, por qué el “progresismo” no toma esa histórica bandera y en vez de andar captando votos, en el vacío, no opta por ser parte de
un movimiento social de verdad?


GATO POR LIEBRE: UNA VIEJA ESTRATEGIA PATRONAL Y DE LOS QUE CLAUDICAN

Saúl Vargas
Dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Zona Poniente de Santiago CONFESIMA

Muchos dirán que los pueblos tienen los gobiernos (y dirigentes) que se merecen, apuntando al pueblo como único culpable y responsable
de su situación y minimizando la capacidad reflexiva.

Otros se justificarán con que se trata de elegir el mal menor, como si no fueran suficiente mal las miserias que viven millones de
trabajadores y sus familias, miserias producto de sobrevivir con salarios inferiores a doscientos cincuenta mil pesos o en la cesantía o en
trabajos precarios por cuenta propia. Miserias de una vida empobrecida por el escaso tiempo libre y peor aun, tiempo libre administrado por
el mismo poder que administra el tiempo que se vende. Miserias de trabajadores que padecieron el empobrecimiento de la vida en
dictadura, luego los últimos veinte años y ahora hasta quien sabe cuándo.

Pero también existen otros sinvergüenzas que sin siquiera disimular su concubinato con la Concertación nos quieren para ocultar su
fracaso, su dependencia del estado, su renuncia a cambiar el mundo y por segunda y tercera vez nos quieren pasar gato por liebre. Para
ganar votos de izquierda y de los trabajadores para la bolsa de Frei, suscriben “doce compromisos por la democratización y el avance social
de chile”, pensando que los trabajadores no tenemos memoria y que olvidamos que ya para salvar a Bachelet hace cuatro años suscribieron
“cinco compromisos” que obviamente se olvidaron luego de la elección.

De los “doce compromisos” que ahora sacan de la manga, el quinto se refiere al mundo de los trabajadores y se denomina “Por la
ampliación de los derechos de los trabajadores”. En él, prometen respaldar y empujar una agenda “de reforma laboral como la propuesta
por la Central Unitaria de Trabajadores”, como si la Central realmente hubiere defendido a los trabajadores estos veinte años de “transición”.
En concreto, las promesas son una serie de declaraciones demagógicas que no tienen asidero con la realidad.

Desde la vereda de los trabajadores, que no queremos más espejos sino que una vida digna y libre, no queda más rechazar esta burla.

La sola utilización de conceptos tales como “relaciones laborales más equilibradas”, “garantías más claras” o “generar regulaciones que se
hagan cargo de las nuevas realidades laborales” demuestra la falta total de voluntad de un cambio radical de las relaciones entre capital y
trabajo. Más bien, dejan en claro el interés de perpetuar la subordinación del segundo a favor del primero. Los trabajadores que nos
organizamos en forma autónoma e independiente tenemos claro que esa no es nuestra ruta.

Apelando a la mala memoria, nos prometen una agenda supuestamente cumplida por los acuerdos CUT (Martínez)-Lagos del año 2001,
cuando se nos dijo que por fin la ley laboral garantizaba libertad sindical y el fin del libre despido. Tratar de vendernos el mismo espejo solo
demuestra que ya nos mintieron la primera vez. No nos engañarán dos veces.

Proponen “el cumplimiento efectivo de la Ley de Subcontratación”. A diferencia del señor Cuevas, ex candidato a diputado, nosotros no
queremos el cumplimiento efectivo de la Ley de Subcontratación, nosotros queremos su abolición. ¿Por qué querríamos una ley que
perpetúa el trabajo precario del sub-contrato, que autoriza el suministro de trabajadores baratos y que garantiza a los capitalistas la
atomización de la clase, al permitir subcontratar incluso dentro del mismo giro de cada empresa, que abolió el fuero maternal de las
mujeres suministradas?

Los trabajadores no buscamos que solo algunos tengan derechos y que existan trabajadores de primera y de segunda categoría. ¿Acaso los
trabajadores subcontratados no merecen la misma dignidad que todos los trabajadores? La subcontratación significa un retroceso de más
de un siglo de luchas sociales bajo la bandera de igual paga por igual trabajo. Todo lo demás es demagogia, es traición.
En la lucha por el fin del capitalismo, contra el trabajo asalariado y la enajenación, por ahora necesitamos una sola herramienta: que todos
los trabajadores tengan derecho a la negociación colectiva, con sus patrones reales. Que puedan ir libremente a la huelga, que puedan
sindicalizarse y negociar colectivamente sin ser despedidos. Todo lo demás será el fruto de nuestra lucha, pues a fin de cuentas, creemos
que nuestra liberación solo puede nacer de nosotros mismos y no de regalos, arreglos, la compra de conciencias o coimas de la clase
dominante.

Las promesas vertidas en este “compromiso” por supuesto no visualizan esta necesidad de los trabajadores que queremos luchar por
nosotros mismos por nuestra liberación. Y no la visualizan porque en realidad los intereses de este pacto son otros, ajenos a la clase. Son
pagar por un par de asientos en la cámara. Son mantener la razón de ser una Central burocratizada y funcional a los poderosos, que cada
vez agacha más la cabeza ante la CPC y los ministros de hacienda de la Concertación. Para los traidores, este pacto es tratar de mantener
su lugar en el dominio burocrático de la mano del capital, antes que éste solito, de la mano de Piñera, no los requiera más.
No nos importa. Los trabajadores no tememos a un cambio de administrador. Sabemos que el capital no nos dará nada que no sean
migajas. Para los que queremos una vida libre y digna, las migajas son un insulto.

Solo nuestras luchas colectivas, autónomas, con la conciencia clara y limpia de que queremos liberar al mundo y no reformarlo para que
nada cambie nos llevarán al triunfo. En estas elecciones sabemos que gane el que gane, nosotros perderemos, así que no nos tientan con
mentiras que no cumplirán.

La herramienta inmediata que necesitamos es algo que no nos darán ellos, los patrones y sus lacayos porque saben el peligro que corren.
Saben que reconocer realmente el derecho a la huelga, en toda su amplitud, nos permite comenzar a guapearle al capital. Como no
reconocerán este derecho, lucharemos por obtenerlo. Para eso no necesitamos ni uno, ni dos ni doce compromisos de traidores y
burócratas. No necesitamos sus compromisos, no los necesitamos a ellos.
Por un trabajo libre, decimos no a los chantajes electorales.

Unidad, resistencia acción contra el capital y sus títeres!

EL CUENTO DEL LOBO

Horacio Díaz
Dirigente de la Federación de Sindicatos de la Ingeniería.

Nuevamente los partidos de la concertación incluido ahora el Partido Comunista, nos asustan con la llegada de “la derecha” a La Moneda,
después que han cogobernado con ellos durante 20 años, pretenden asustarnos que lo peor está por venir si es que Piñera es el próximo
presidente.

En un “seminario” convocado por la Fundación Clodomiro Almeyda, se debatió sobre la importancia de acabar con la indemnización por
años de servicio ya que “muy pocos trabajadores lo reciben”, ninguno de los panelistas era militante o cercano siquiera a los partidos de la
Alianza, sin embargo el tema era acabar con un derecho de los trabajadores más que extenderlo a todos.

Si, debemos asustarnos, pero del régimen que se avecina, ya sea con Frei o con Piñera, el capitalismo que resurge luego de esta crisis será
aún más salvaje y despiadado ahora con el aval de partidos que otrora defendieron los intereses de los trabajadores, un estudio del CENDA
indica que los niveles de empleo nunca lograron recuperarse a los niveles pre crisis asiática, o sea que durante diez años el desempleo fue
estructural, con la agravante que durante el 2009 ha aumentado el desempleo pese a las medidas de subsidio al empleo que resultaron
insuficientes.

El capitalismo post crisis ya tuvo sus ensayos en Chile afinando la entrega de recursos naturales a las multinacionales a través de garantías
estatales, maximizando la tasa de explotación de los trabajadores y controlando uniformemente los medios de comunicación.

El eje principal de la dominación de los próximos años se concentrará aún más en la mediatización, la mejor prueba de éxito lo demuestra
el final de gobierno de Bachelet que logró legitimar tres pilares básicos de la economía neoliberal y presentarlo como si fuera un logro en
beneficio del pueblo.

La subcontratación fue una piedra en el zapato durante los tres primeros gobiernos de la concertación, el outsourcing se impuso por la vía
de los hechos, pero Bachelet con la complicidad del aspirante a diputado Cristián Cuevas lo legalizaron ahora quieren que “la ley se
cumpla”. Eso significa consolidar una práctica que incluye la vulneración del derecho a fuero de las mujeres embarazadas. Aplausos y
buenos resultados en la encuestas.

La capitalización individual y las AFP estaban cuestionadas en el programa de Patricio Aylwin, pero con la “reforma previsional” se consolidó
el rol de las AFP con facultades de “invertir” el dinero de los trabajadores en el extranjero, se termina paulatinamente con la garantía estatal,
para reemplazarla por una aporte solidario el APS que en definitiva es menos plata. Se incluyen beneficios perversos para que las mujeres
posterguen su jubilación hasta los 65 años. Aplausos y buenos resultados en la encuestas.

La cesantía estructural obliga a los trabajadores a emplearse con sueldos que no tienen ninguna relación con las utilidades de las
empresas, a tal punto que se busca criticar a los mineros por dar la pelea por sueldos del primer mundo, pero las rentabilidades
empresariales no escandalizan. Como existe tamote cesantía en el país y tanta pobreza entonces los demás trabajadores debemos hacer
votos de pobreza para no escandalizar a los inversionistas extranjeros. Aplausos y buenos resultados en la encuestas.

Por eso, no creemos en el cuento del lobo, el lobo ha estado con nosotros disfrazado de oveja, y se retira con aplausos.